
Como en este país el eje izquierda-derecha (con fundamento) está desplazado de la agenda política (por culpa de ambas, sólo que para lo que una es la vida para la otra es la muerte) y parece que no hay otra cosa de la que tratar que no sea la “consulta” que propone el Lehendakari Ibarretxe y el conjunto del Gobierno Vasco a la ciudadanía vasca pues me voy a animar yo, aunque intentando introducir algún elemento de clase más allá de todo nacionalismo burgués -vasco o español-.
Vamos a empezar por las preguntas:
1. “¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?”
2. “¿Está usted de acuerdo en que los partidos políticos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice 2010?”
Sobre la primera pregunta surgen varios interrogantes de forma inmediata: ¿Qué diálogo? ¿Basado en qué? ¿Con qué límites? ¿Con qué agentes? Es decir, de política nada de nada. Más bien antipolítica interesada. Además esta pregunta sería aceptable hace un año, cuando se estaba en otra situación, pero ahora está condicionada a algo no controlable como es ETA, lo que carece de fundamento político. Además el diálogo es previo a la negociación y a la declaración del fin de la violencia, porque por mucho que los gobiernos digan lo contrario el diálogo ha durado siempre meses antes de que ETA haya declarado una tregua.





























































































