El verdadero socialismo

Un Gobierno socialista se caracteriza en gran parte por las medidas económicas que implementa, las cuales acaban por repercutir en las sociales. Un Gobierno socialista no se empeña en políticas superficiales de volandera, aquellas que, como el matrimonio homosexual, quieren servir como evidencia de su predisposición progresista pero que en realidad son disposiciones que no tienen mayor relevancia salvo para un grupo minoritario de gente. Eso no les impide gozar de una atención mediática y política de alto rango que ya quisieran para sí otras iniciativas menos populares pero de mayor trascendencia para la sociedad.
Qué más ilustrativo puede ser que comparar dos países que se arrogan para sí la palabra socialismo. Sirva el confrontar de manera breve el Gobierno de Rodríguez Zapatero con el de Rafael Correa en Ecuador. Mientras que el primero agita la eliminación del Impuesto del Patrimonio y la devolución de 400 euros a los contribuyentes como el fundamento del modelo económico que venera, Correa se enfrentaba a principios de año a los grupos tradicionales de poder con una reforma tributaria en el que prima una sentencia muy sencilla: quien más tiene más paga. A ello se le une el trabajo de una Asamblea Constituyente que reconoce la plurinacionalidad de Ecuador, que defiende su soberanía frente a bases militares extranjeras y que en los últimos días ha revertido casi 4.500 concesiones mineras como preludio a una Ley de Minería que contempla la creación de una industria estatal.
No siempre la intervención del Estado resulta provechosa para el país. Cuando llega un punto en el que un Gobierno declarado socialista mantiene a España con el gasto público más bajo dentro de la Unión Europea de los 15, y cuando prefiere insuflar con dinero público a las inmobiliarias antes que preocuparse de la situación de las clases más desfavorecidas, sería conveniente que se desprendieran del término socialismo en su discurso. Para que al menos las palabras todavía tengan su significado.
Fuente: Ana Delicado Palacios en La República



























































































